En el corazón del Alto Atlas, las tribus trashumantes marroquíes han construido durante siglos graneros colgados a media altura de los acantilados, con el fin de proteger sus recursos naturales, tales como objetos patrimoniales y culturales, capaces de representar sus prácticas estructuradas y las relaciones sociales. Estos graneros han perdido actualmente su utilidad funcional, sin embargo son los lugares que definen la unión entre la cultura y el mito.
Estos elementos excepcionales, es probable que se transformen en recursos turísticos. Antes de considerar cualquier tipo de recuperación es importante “informar” la existencia de tales lugares, tratar de evitar su lenta degradación y la ignorancia que pueden llevar a cualquier proyecto de desarrollo fuera de contexto.
La película se centra en la co-construcción con las tribus de Ait Abdi para explorar aspectos de la identidad cultural y el apego al que permanecen, debatiendo con estas tribus las las perspectivas más idóneas para su recuperación, de la forma más respetuosa con su cultura.
En este sentido, proporciona una ejemplificación de los debates anteriores y el enfoque participativo que debe preceder a cualquier transformación del patrimonio en objetos de la recuperación de la identidad.
Jean-Paul Cheylan
Association Garrigues Haut-Atlas, Réciprocité, Amitié, Solidarité (AGHARAS)
ESPACE -equipe Avignon- U.M.R. CNRS 6012 ESPACE
Acompañado por un joven de su aldea y un etnólogo, el viejo tío Mbark se monta a lomos de su asno para ir por última vez en su vida al moussem (fiesta anual) de un célebre santo de la región costera de Sidi Ifni, en Sur de Marruecos. A lo largo del montañoso camino que los lleva al gran zoco organizado alrededor del mausoleo del santo, el viejo tío, antiguo caravanero, relata a los dos jóvenes los grandes episodios de la historia local, de la presencia de los cristianos a la llegada de Ali, el yerno del profeta Mohammed. Al tiempo poeta y provocador, el viejo aparece en el sagrado mausoleo a lomos del asno y su presencia suscita en la multitud más mofas que respeto. Memorias lomos de un asno expone la complejidad del status de estos sustentadores de la historia colectiva local, a la vez que figuras carismáticas de la sociedad y hombres relegados a los margenes.
Alex Muñoz – alex@elhombredelacamara.net
(2005 – 33 min. – España)
El bosque de Benyounes, la foret como le llamaban sus habitantes, fue la última etapa de un largo viaje para miles de personas provenientes del África subsahariana. Muy cerca de la valla que separa Ceuta de Marruecos se establecían durante un tiempo variable, antes de intentar franquear el último obstáculo en su camino hacia Europa, en busca de una vida mejor. A veces huyendo de guerras, de persecuciones políticas, del hambre o de una precaria situación económica. Y muchas veces de todo ello, Durante años, los emigrantes pasaban por este bosque y al cabo de unas semanas o meses conseguían llegar a Ceuta.
A finales del 2004, la Unión Europea empieza a ponerse de acuerdo con Marruecos en cuanto a la subcontratación del control de la frontera hispano marroquí. Los habitantes de la foret empiezan a sentir inmediatamente los efectos de este acuerdo: aumentan las devoluciones ilegales y los malos tratos por parte de la guardia civil, se instalan controles policiales en los alrededores del bosque, se les impide el acceso al agua potable, ataques militares al campamento en los que realizan detenciones masivas y violaciones como arma de guerra.
La frontera está cerrada. Violaciones sistemáticas de los derechos humanos en el territorio de un estado dictatorial financiadas con los impuestos de los ciudadanos de la democrática Unión Europea. Los emigrantes se autorganizan en espacios como este y construyen espacios y redes de apoyo en territorio marroquí, enfrentándose y resistiendo así a las políticas europeas. En el bosque de Benyounes se organizan en base a sus comunidades de origen.
En Febrero de 2005 deciden entre todas las comunidades grabar este video para visibilizar su situación, en el que denuncian el absoluto abandono que padecen por parte de ongs, asociaciones e instituciones defensoras de los derechos humanos y en el que reclaman su condición de ciudadanos y exigen sus derechos como seres humanos.
Universidad de Granada
Hay una plaza, posiblemente la única. Sus anales se borran como las huellas en la arena. Hay una ciudad, Marrakech. Sus habitantes gozan de un privilegio único, poder presenciar un mundo juglaresco desaparecido en Europa y el resto del orbe islámico.
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