Digitalizados 10.000 registros sonoros de hace más de un siglo

16 noviembre, 2015

El cilindro de cera o fonógrafo de Edison fue el primer formato de grabación de audio comercial, conocidos popularmente por “grabaciones”, un invento de finales de siglo XIX, que tuvo su mejor época entre 1887 y 1915. Fue evolucionando con un compuesto de jabón metálico o plástico para sustituir la cera, hasta que fue reemplazado por el exitoso fonógrafo en 1929, gracias al menor coste de fabricación y almacenamiento de los discos, primero de goma dura y posteriormente de vinilo.

La Universidad de California en Santa Barbara posee una de la mayores colecciones de cilindros de fonógrafo, que ha empezado a digitalizar en formato mp3 para crear un archivo en línea de grabaciones de finales del siglo XIX y principios del XX. La UCSB Cylinder Audio Archive, invita a descubrir y escuchar gratuitamente en linea una colección de casi 10.000 archivos de audio, donde se encuentran grabaciones de canciones populares, obras de vodevil, humor étnico, discursos, entre múltiples temáticas, que según las directrices del archivo crean parte de la historia en audio de la cultura popular norteamericana.

tahitiAdemas contiene algunas joyas que por su escasa o deficiente referencia de catalogación, suponen un enigma para los investigadores de conservación del archivo. Unos cilindros marcados con las etiquetas TAHITI y notas escritas a mano que describen “Himene Chorus, Faaone, Tahiti, 1923 (Handy)”, contienen los primeros registros sonoros de trabajo de campo etnográfico que se registraron en Tahiti durante los años 20, posiblemente realizadas por los antropólogos Frank Stimson o Edward S. C. Handy. [1]

Las características de los cilindros de cera eran perfectas para el trabajo de campo, debido a su capacidad autónoma de grabación y reproducción sin necesitar alimentación eléctrica en lugares remotos [2]. Muchas de las grabaciones de etnomusicología desde 1887 hasta 1940 se registraron en el lugar de trabajo de campo, y posteriormente, eran copiados por medio de negativos de cobre, donde el registro se grababa en el interior de un cilindro de este material, que permitia hacer copias posteriores en cilindros de plástico.

En la cultura popular, la expresión “música enlatada” fue extendida por el compositor y militar estadounidense John Philip Sousa, al referirse a la forma de los tubos de cartón en que se vendían los cilindros y el peculiar sonido metálico de las primeras grabaciones, tomando prestada una frase acuñada por su amigo Mark Twain. [3]

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[1] Warden, C. (2015). Tahitian Field Recordings. UCSB Cylinder Audio Archive.
http://cylinders.library.ucsb.edu/tahiti.php

[2] Brock-Nannestad, G. (2009). The development of recording technologies. En N. Cook, E. Clarke, D. Leech-Wilkinson, & J. Rink (Eds.), The Cambridge Companion to Recorded Music. Cambridge: Cambridge University Press.

[3] Bierley, P. E. (2006). The Incredible Band of John Philip Sousa. Urbana and Chicago: University of Illinois Press.

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